Arte, música, danza, teatro y colores llenan de vida al antiguo Barrio Yungay

17 10 2008

Cualquiera que vaya caminando por la calle Libertad, entre Moneda y Agustinas, no quedará indiferente al observar unas piernas de maniquí y un triciclo saliendo de dos casas muy coloridas. Corresponden a la escuela de teatro “Azul Violeta”, que imparte los más diversos talleres artísticos a niños, jóvenes y adultos de la capital.

Un triciclo, piernas de maniquí, colores y formas abstractas llenan de vida a la calle Libertad, caracterizada por poseer un estilo clásico colonial. La causante de todo este alboroto artístico es  la casa de teatro “Azul Violeta”, cuyo objetivo principal es impartir talleres artísticos enfocados al desarrollo social y comunitario de niños, jóvenes y adultos.

Sin embargo, esta iniciativa es más seria de lo que parece, ya que los que dan las clases forman parte de una comunidad de 15 artistas que viven en estas casas de teatro. Ellos dedican la mayor parte de su tiempo a esta iniciativa, que es entregar arte a quien lo desee y esté dispuesto a pagar por ello.

Son tres las casas en que se imparten los talleres. En una viven 9 artistas, en la otra seis y la restante es llamada el galpón, en la que realizan los talleres que requieren más espacio, por los movimientos a realizar, número de alumnos, etc.

¿Cómo nace “Azul Violeta”?

Los orígenes de este proyecto se remontan a inicios del año 2002, en el que un grupo de jóvenes daba clases de teatro en el SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia), en un hogar de menores de la comuna de La Florida. Entre ellos, se encontraba Nelson Muñoz, amante de las tablas desde los trece años y actual director de “Azul Violeta”. Participó también en el teatro comunitario “El Mural” de la población La Bandera, en la década del ochenta. Época marcada por el silencio y reflexión con respecto a los problemas políticos del país y las situaciones que cada integrante de los talleres iba viviendo.

Nelson, se da cuenta de esto y de que la vida comunitaria es un factor clave para el desarrollo de  las visiones y proyectos del mundo y la vida.

En noviembre del 2005, el grupo de artistas, en busca de un espacio propio, se independizó del SERPAJ e instaló sus dependencias en el Barrio Yungay, más específicamente, en la calle Libertad nº 143, Santiago Centro. Para así estar más cerca de todos los capitalinos, ya que en cualquier otra comuna de Santiago, no tendrían la convocatoria que hoy en día tienen, que es aproximadamente de 300 personas. Repartidas en talleres como: teatro básico, avanzado, juvenil, infantil, básico jóvenes; artístico pre-escolar; dramaturgia; danza contemporánea, niños, afro, árabe; salsa afrocubana; yoga; pintura, dibujo y figura humana; guitarra, canto, flauta traversa; circo teatro y técnicas aéreas avanzadas y básicas.

Financiando las artes

La escuela no recibe dinero del Estado. No lo pide y tampoco lo recibe. Tiene como funcionar y prefieren que ese dinero sea entregado a quien realmente lo necesite. Hasta el momento, “Azul Violeta” se mantiene gracias a las personas que asisten a ella y pagan por sus clases.

Los precios de estos talleres varían de los $12.000 a los $20.000. Se imparten en horarios cómodos para todo el que quiera asistir, en la semana de 18:30 a 20:00 horas lo más temprano, y de 20:30 a 22:00 lo más tarde. Y el día sábado en la mañana y en la tarde.

Lo entretenido de los talleres, es que al final de cada semestre hacen presentaciones abiertas al público de lo que se hizo en el taller. Por ejemplo, el pasado sábado 9 y domingo 10 de Agosto dese hizo una presentación, y el sábado 16 de Agosto, una fiesta, cuya entrada sólo costaba $1000.

Cerca de todos

Es muy fácil llegar a la casa “Azul Violeta”, sólo hay que bajarse en la estación del metro Unión Latinoamericana y caminar por la calle Libertad hacia el norte, antes del Parque Portales. Es difícil que alguien se pierda, debido a la decoración externa de las casas. Es imposible no reconocer las dependencias de “Azul Violeta”; tienen un sello único, que mezclado con la arquitectura que caracteriza al Barrio Yungay, le da a ese tramo de la calle Libertad un toque mágico.

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